cotidianidades

Locuras, miniaturas, envolturas, souvenirs y desastres varios.

21 julio 2006

Primer contacto con le realidad (la suya, por supuesto)

La muerte-no por anunciada es menos dolorosa.
Sueña. Y sueña con misiones improbables. Aún no ha abierto los ojos. Creo. Aún no. Es increíble. Reconoce las voces de todos aquellos a los que nunca escuchó, en sus sueños, las identifica a la perfección y entre murmullos reza un padrenuestro incompleto por su alma olvidada. Alguien camina inquieto en el piso de arriba, sobre su cabeza, mientras, en su cocina, comienza la batalla entre cafetera y tostadora. ¿Quién mueve las tazas? El ganador se sirve triunfante el desayuno de los campeones. Sondea la luz que entra por la ventana y retiene los últimos vestigios de felicidad absoluta en su memoria. Se da la vuelta y la pared. A pocos centímetros de su nariz. Tan cerca que se distrae y se le escurren los recuerdos. Está bocabajo. Creo. Desde su posición distingue la puerta totalmente definida y enfocada. Ahora. En su habitación las imperfecciones del papel pintado y la humedad parecen paisajes de un vertical cotidiano. Sin ningún misterio. Buenos días, buenos días…